Adolescentes – Ayudarlos en los problemas más comunes

Adolescentes Zulema Fredriksson

La palabra adolescencia significa “crecer” o desarrollarse hacia la madurez. Al igual que otros periodos de transición en la vida, supone cambios importantes en una o más áreas del desarrollo.
Las definiciones psicológicas consideran que la madurez mental se alcanza al lograr la capacidad para el pensamiento abstracto; la madurez emocional se logra cuando se alcanzan metas como descubrir la propia identidad, independizarse de los padres, desarrollar un sistema de valores y establecer relaciones maduras de amistad y amor.


En este sentido, algunas personas jamás abandonan la adolescencia, sea cual sea su edad cronológica. No obstante, en la adolescencia, empiezan a cuestionar todas estas ideas, las opiniones de sus padres no les parecen tan válidas y ellos no responden a todas sus preguntas.

 Los adolescentes se encuentran en un estado de tensión constante debido a la necesidad de independizarse de sus padres y su dependencia de ellos. Y los padres suelen vivir un conflicto similar, pues desean que sus hijos se independicen al tiempo que desean conservarlos dependientes.

 Entre los problemas que caracterizan a los adolescentes de hoy, nos encontramos con  los más comunes a partir de la autonomía e independencia, que deben superar:

  • •  Alcohol. Más del 60% de los adolescentes, de entre 12 y 20 años, consumen alcohol como si fueran adultos. Lo hacen en cualquier lugar.
  • •  Drogas. Un porcentaje importante de jóvenes, cerca del 30%, han probado el cannabis.
  • Embarazos no deseados. A pesar de la sobredosis de información que existe, los adolescentes no conocen bien los métodos anticonceptivos, así como otros temas relacionados a una sexualidad sana y responsable.
  • Acoso escolar (en inglés bulliyng), por parte de compañeros. Hoy los teléfonos móviles y las redes sociales se han convertido en la pesadilla de muchos que no saben defenderse de los ataques de chicos de su entorno.
  • Trastorno alimentario y de la imagen. La sociedad impone en  un mundo donde la imagen es lo más importante, los chicos sueñan con tener cuerpos perfectos, muy alejados de la realidad. La anorexia y la bulimia son las principales enfermedades en las que derivan con estas irreales ideas.
  •  Depresión y trastornos emocionales: se han convertido en factores responsables del 10% de las muertes de adolescentes. Hoy muchos jóvenes sufren depresión, lo cual es ayudado por la constante incertidumbre que viven los adultos respecto del trabajo, su futuro, etc.
  •  Accidentes de tráfico. Acá ayuda, y mucho, el consumo descontrolado de alcohol, la poca educación vial que tienen y la total irresponsabilidad.
  • Encontrar fallas en las figuras de autoridad. Las personas que una vez reverenciaron caen de sus pedestales. Los adolescentes se hacen conscientes de que sus padres no son tan sabios ni saben todas las respuestas, ni tienen siempre razón.
  • La crisis de identidad. Los adolescentes pueden entrar en una etapa de crisis de identidad. De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o la fe y un sentido de pertenencia.
  • Tendencia a discutir. A menudo, los adolescentes usan la discusión como un modo de practicar nuevas habilidades para explorar los matices de un tema y presentar un caso desde otros puntos de vista.
  • Indecisión. Dado que los adolescentes acaban de hacerse conscientes de todas las posibilidades que ofrece y podría ofrecer el mudo, tienen problemas para decidirse incluso en las cosas más sencillas.
  • Hipocresía aparente. A menudo, los adolescentes no reconocen la diferencia entre expresar un ideal y buscarlo. Así, pueden usar la violencia en una marcha a favor de la paz, o protestar contra la polución mientras arrojan basura a la calle. Aún deben aprender que no basta con pensar sobre los valores, sino que deben vivirse para lograr un cambio.
  • Autoconciencia. La autoconciencia se relaciona con la tendencia a sentirse observados y juzgados por los demás.
  • Centrarse en sí mismos. Los adolescentes suelen creer que ellos son especiales, que su experiencia es única y que no están sujetos a las mismas leyes que rigen el mundo. Esto puede llevarlos a asumir conductas de riesgo, porque piensan que nada malo va a pasarles a ello

G. Stanley Hall describió a la adolescencia como un período característico de “Tormenta e ímpetu”, lleno de idealismo, de reacciones contra lo viejo, de expresión de pasiones y sentimientos y de sufrimientos. Se asemeja a un segundo nacimiento cuando la vida emotiva del adolescente se debate entre varias tendencias contradictorias, desde la exaltación extrema hasta la indiferencia y el desgano.

La madurez no es un estado que se alcanza por el simple hecho de cumplir la mayoría de edad, sino que es un largo y complejo proceso que atraviesa etapas críticas; proceso  que requiere de condiciones adecuadas para que el ser evolucione lo más favorablemente posible. Pero la evolución favorable no significa que no deba haber etapas críticas.

Una de las etapas critica del ser humano es la adolescencia, en la cual debe atravesar un periodo en el desarrollo biológico, psicológico, sexual y social inmediatamente y posterior a la niñez dado  que comienza con la pubertad. El desarrollo y, en general, la vida del ser humano se desenvuelve a través de sucesivas etapas que tienen características muy especiales. Cada una de ellas se funde gradualmente en la etapa siguiente. En general, es una de las etapas más crítica. Todo ello provoca inestabilidad, y, por tanto, crisis. Los padres empiezan a preguntarse: ¿Qué le pasa a mi hijo?…..No lo entiendo!!!…… Es la etapa en la que deben  aprender a ser adultos, y ello significa, empezar a ensayar la autonomía y la autodeterminación que deben tener cuando sean adultos. Con las primeras iniciativas de autonomía va asociada la inseguridad propia de la inexperiencia, tras lo cual  es factible que busquen apoyo, pero no de quien se tienen que independizar “los padres”, lo cual trae conflictos familiares. Es normal que se refugien en la confidencia de amigos que están en la misma situación, o que ya la pasaron, ya que su inexperiencia no les permite actuar con criterio propio, porque aún no lo tienen formado. Es normal que el adolescente actúe o piense hoy de una forma y mañana de otra y a través de los cuales va formando su propio criterio.

En esta época aparecen rivalidades y luchas para obtener el poder y ejercerlo sobre los demás. Prueba sus fuerzas físicas y así se convierte en agresivo, lo que se manifiesta con ciertos actos exteriores (se golpean unos a otros), palabras agresivas (se insultan), manifestaciones reprimidas y ocultas, agresividad contra sí mismos, agresividad contra las cosas.

La situación del adolescente frente a la familia es ambivalente: Por una parte está la emancipación progresiva de la familia, lo que implica un riesgo; y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad y ayuda, con miedo a perderla. 

La adolescencia es difícil de determinar con la edad, como sí se hace con la pubertad, ya que depende de la maduración de cada persona, de factores psicosociales complejos, que se originan en la familia. 

Lo cierto, más allá de todo, es que los adolescentes sufren cambios importantes, y necesitan de un buen entorno familiar y social para estar contenidos y pasar esa etapa de la manera menos traumática posible.

En la actualidad, los adolescentes tienen problemas serios a los cuales enfrentarse, que se da en la mayoría de las sociedades de occidente. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *